Mi primer blog se escribía con c. Estaba lleno de palabras, dibujos, ideas y proyectos. Como ahora, pero con una espiral metálica en uno de sus lados. También estaba hecho para expresarse, para compartir con los amigos; también era multimedia y exigía que se interactuara con él. Ahora los blogs se escriben con g. Las frases ingeniosas se han transformado en tuits. Nos hemos rodeado de webs, tags html, reglas SEO, CMS, smartphones y tablets. Pero la idea que motivó mi primer blog sigue viva: comunicar, compartir, aprender. Ilusionarse al descubrir cosas nuevas.
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